Yean & Bósico
El primer caso sobre la situación de apatridia en República Dominicana
República Dominicana

El 5 de Marzo de 1997, Dilcia Yean y Violeta Bosico fueron llevadas por sus madres al Registro Civil, en el municipio de Sabana Grande de Boyá, para conseguir sus certificados de nacimiento. Dilcia tenía 10 meses de edad y Violeta 12 años. Acompañadas por una abogada del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitiana (MUDHA), las madres, ambas dominicanas, presentaron documentos que confirmaban que las niñas nacieron en la República Dominicana. No obstante, el registrador local rechazó emitir sus certificados de nacimiento. Las acciones del Gobierno dejaron a Dilcia y Violeta sin una nacionalidad, cuando en la República Dominicana es necesario un certificado de nacimiento para asistir al colegio público. Así, en 1998, no se le permitió a Violeta asistir a la escuela.

MUDHA presentó el caso por primera vez ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en octubre de 1998. En 1999 el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) y la Clínica Internacional Legal de los Derechos Humanos de Berkeley se unió al caso. En el 2001, Dilcia y Violeta finalmente recibieron sus certificados de nacimiento. Sin embargo, dado que el Gobierno dominicano no logró clarificar los procedimientos para conseguir un certificado de nacimiento, se presentó el caso a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, la cual dictó su sentencia en el 2005.

La Corte determinó que el Gobierno dominicano había violado el derecho de Dilcia y Violeta a una nacionalidad, un nombre y una personalidad jurídica, así como el derecho al tratamiento humano. Esa fue la primera vez que un tribunal internacional emitió una decisión respecto a la carencia de la nacionalidad y el derecho a una nacionalidad. La Corte expuso claramente que, aunque los Estados tienen el derecho de regular la adquisición de la nacionalidad, también tienen la obligación de prevenir, evitar y reducir la apatridia. En ese sentido, si un individuo que nace en un Estado no tiene acceso a otra nacionalidad, el Estado en que nació debería concederle la nacionalidad.   

Impacto del caso

  • Fue la primera vez que un tribunal internacional escuchó y se pronunció sobre un caso relacionado a la carencia de la nacionalidad. La decisión estableció obligaciones que los Estados deben seguir para prevenir y reducir la apatridia, punto de referencia a nivel global.
  • La Corte dejó claro que el derecho a la nacionalidad es un derecho humano fundamental que afecta el goce de otros derechos humanos.
  • Fue la primera vez que un tribunal internacional llamó la atención sobre la discriminación a la que se enfrentan los dominicanos de ascendencia haitiana en el país.
  • La Corte ordenó que el Gobierno clarificara las regulaciones relacionadas con la inscripción del nacimiento.
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