Presos de Guantánamo: Djamel Ameziane
El fin de la institucionalización de violaciones de derechos humanos
Estados Unidos

En 1992, Djamel Ameziane tomó la decisión de escapar de la violencia e inestabilidad de su natal Algeria.  Vivió y trabajó en Austria hasta 1995, cuando le fue negada la renovación de su visa debido a cambios en la política migratoria de ese país. Tuvo que emigrar entonces a Canadá, donde pidió asilo. Tras cinco años de espera, le denegaron el estatus de refugiado, forzándole a marchar de nuevo. Con pocas opciones, decidió ir a Afganistán en el año 2000. Un año después estalló la guerra en este país, por lo cual Djamel intentó movilizarse una vez más. Sin embargo, en esta ocasión fue capturado por las autoridades locales, cuando intentaba cruzar la frontera con Pakistán. En el año 2002, fue entregado por una recompensa a los Estados Unidos, para ser finalmente  trasladado a Guantánamo.      

Mientras estuvo detenido, Djamel sufrió maltratos y torturas. Permaneció en confinamiento solitario por largos periodos de tiempo, fue golpeado durante los interrogatorios, sufrió simulaciones de asfixia, se le impidió dormir por periodos prolongados de tiempo y fue sometido a música estridente, entre otras formas de tortura. Adicionalmente, le fue negado el cuidado médico por las lesiones sufridas durante su confinamiento, se le impidió profesar su religión, fue insultado por sus creencias y no pudo tener contacto regular con su familia. Estados Unidos nunca lo acusó de haber participado en ninguna actividad terrorista o de combate.

En diciembre del 2013, los Estados Unidos devolvieron de manera forzada a Ameziane a su país de origen, de donde había huido por la violencia y en donde temía sufrir persecución, principalmente por su pertenencia a la minoría étnica bereber. Esta repatriación violó las medidas de protección dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que exigían a Estados Unidos proteger a Ameziane de abusos contra los derechos humanos, incluyendo el requisito de que no se le transfiriera o retirara “a un país donde ha[bía] considerables [peligros] de ser sometido a tortura u otros malos tratos”.

Actualmente el caso de Djamel Ameziane se encuentra en la etapa de fondo (pendientes de emitirse sentencia), en la cual la CIDH debe estudiar los argumentos y pruebas presentadas por los representantes sobre las violaciones de derechos humanos ocurridas, así como las observaciones que presente los Estados Unidos a dichos argumentos. Éste es el primer caso en el que la CIDH decidirá sobre el fondo de una petición contra los Estados Unidos derivada de las violaciones de derechos humanos en la prisión de Guantánamo.