Niños soldados (Gerardo Vargas Areco)
El caso del niño soldado que cambió las leyes de las Fuerzas Armadas en Paraguay
Paraguay

El caso de Vargas Areco, litigado por CEJIL y el Servicio de Paz y Justicia Paraguay (SERPAJ-Paraguay), es un caso emblemático a la hora de ilustrar una práctica habitual entonces en las Fuerzas Armadas de Paraguay: el reclutamiento forzado de niños y los malos tratos a los que se les sometía. Esta práctica fue posible gracias a la cultura militarista de la época que ensalzaba la figura militar como representación de la autoridad y la masculinidad, sumado al estado de vulnerabilidad socioeconómica, pobreza e inequidad, en la que se encontraban muchas de las familias que enviaban sus hijos a los cuarteles para que recibieran alimentación, educación, asistencia de salud y un ingreso económico, en un futuro, que permitiría colaborar con el sustento familiar.  

De acuerdo a las cifras señaladas en un informe de Amnistía Internacional —en referencia al informe de Serpaj Derechos Humanos y Paraguay 2000—, el 80% de soldados tenían 17 años o menos —teniendo el 30,3% 15 años o menos—, hasta principios de siglo. En el 2008, informes publicados por organizaciones como Save the Children, entre otras, resaltan la práctica violatoria de admitir a menores de 18 años de edad a las Fuerzas Armadas de Paraguay. En el 2015, los niños soldados son aún una realidad en el país, aunque como parte de distintos grupos armados en Paraguay.

Según lo ordenado en la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sigue pendiente que se lleven a cabo “todas las acciones necesarias para identificar, juzgar y sancionar a todos los responsables de las violaciones cometidas en el presente caso”.

Impacto: