Maria da Penha
Una lucha incansable para terminar con la impunidad en los casos de violencia doméstica
Brasil

La noche del 29 de mayo de 1983, la farmacéutica brasileña María da Penha Fernandes despertó sobresaltada al escuchar un fuerte estruendo en su habitación. Su esposo le había disparado en la espalda. Como resultado de la agresión María da Penha quedó parapléjica. Demasiado asustada como para realizar los pasos necesarios en la obtención del divorcio o, al menos, una separación legal, regresó a su casa dos semanas después, donde sufrió un segundo intento de asesinato por parte de su marido. Esta vez trató de electrocutarla. Después de esto, Maria buscó asistencia jurídica. Pero, a pesar de la vasta evidencia en contra de su marido, la justicia brasileña se demoró 19 años en detenerlo y encarcelarlo. En 1998, dado el patrón de impunidad provocado por la falta de respuesta del sistema judicial de Brasil, el caso se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por CEJIL y el Comité Latino Americano para la Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM).

El caso María da Penha es un ejemplo del contexto de la cultura machista existente entonces en Brasil: se privilegiaba al hombre en la relación conyugal y se percibían situaciones de violencia doméstica como hechos reservados al ámbito privado y no como una cuestión pública o una violación de los derechos humanos.

 

Impacto del caso

  • El trabajo realizado ante este caso paradigmático contribuyó a una alteración de Códigos legales internos y a la creación de la Ley María da Penha (ley No 11.340), que prevé sanciones penales por actos de violencia doméstica y familiar contra las mujeres, promueve programas de rehabilitación para los agresores y crea un cuerpo policial especializado. Estos cambios contribuyeron de manera fundamental a que la violencia doméstica fuera reconocida como una violación de derechos humanos y reflejara un patrón de impunidad en el sistema legal de Brasil en términos de violencia contra la mujer.
  • Como resultado, en los 5 años posteriores a la aprobación y aplicación de la ley, más de  3.364.000 mujeres desde enero de 2006 han recibido asistencia.
  • Más de 331.000 hombres fueron procesados por violencia doméstica contra las mujeres y 110.000 sentencias definitivas fueron emitidas por la justicia brasileña (ONU Mujeres, 2011).