Estados deben erradicar la apatridia: El momento de actuar es ahora
Publicación: 07.Octubre.2019
<p>La apatridia en el mundo: Un ensayo fotográfico de Greg Constantine. Foto original en https://www.flickr.com/photos/acnurlasamericas/6186595347/in/photostream/</p>

Como miembros de la comunidad global de actores de la sociedad civil comprometidos en el día a día en acciones para proteger el derecho de toda persona a una nacionalidad y a la igualdad en los derechos asociados a una nacionalidad sin discriminación alguna, aplaudimos al ACNUR por sus continuos esfuerzos para combatir la apatridia a través de la campaña #YoPertenzco (#IBelong). Asimismo, hacemos un reconocimiento a los Estados que han tomado medidas significativas para combatir la apatridia: desde de los niños y niñas venezolanos/as a quienes Colombia les otorgó la nacionalidad; reformas legales para defender el derecho de las mujeres a conferir la nacionalidad a sus hijos en igualdad de condiciones que los hombres en Madagascar y Sierra Leona; a Kirguistán que otorgó la ciudadanía a las últimas personas en situación de apatridia como resultado de la disolución de la Unión Soviética; y el establecimiento de procedimientos de determinación de apatridia en países como Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Kosovo, Panamá, Paraguay, Turquía y Uruguay.

Sin embargo, la amenaza de la apatridia está creciendo y nuevos riesgos de apatridia superan los esfuerzos para superar el problema. En la gran mayoría de los casos, la apatridia podría haberse erradicado si todos los Estados hubieran implementado plenamente sus obligaciones de conformidad con el derecho internacional.

Una vez que se les niega el derecho a una nacionalidad, las personas apátridas enfrentan un sin número de violaciones a sus derechos humanos, incluido el derecho a la educación, salud, empleo, propiedad, herencia, circulación, participación, libertad y seguridad personal. Las personas apátridas soportan la separación familiar, un mayor riesgo de violencia de género, incluido el matrimonio forzado, la trata de personas, la pobreza multigeneracional, la exclusión y el trauma psicológico. Las personas apátridas también están sujetas a la migración forzada, que a su vez es una causa de apatridia, situación reconocida en la Declaración de Nueva York para Refugiados y Migrantes.

Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y su meta de no dejar a nadie atrás, debemos y podemos actuar ahora para lograr un mundo donde la apatridia sea cosa del pasado.

Para lograr esto, creemos que se deben tomar acciones por parte de los Estados y las Naciones Unidas, con el acompañamiento de la sociedad civil, para abordar siete desafíos clave:

1. Discriminación de género en las leyes de nacionalidad: hoy 25 países tienen leyes de nacionalidad que niegan a las mujeres el derecho de conferir la nacionalidad a sus hijos en igualdad de condiciones que los hombres. Aproximadamente 50 países mantienen leyes que niegan a las mujeres los mismos derechos que los hombres para conferir la nacionalidad a un cónyuge no nacional o para adquirir, cambiar o conservar su nacionalidad.

2. Discriminación: la mayoría de las personas apátridas pertenecen a comunidades raciales, étnicas, religiosas u otras minorías. El genocidio y los crímenes contra la humanidad infligidos a los Rohingya por Myanmar ilustran las consecuencias más extremas y trágicas de las minorías en situación de apatridia. La apatridia multigeneracional que enfrentan muchos palestinos es una injusticia que no se atiende con la urgencia que se merece. Muchos en la comunidad Roma también continúan enfrentando altos niveles de apatridia y marginación.

3. Documentación y prueba de pertenencia: a las comunidades se les niega cada vez más la documentación o se les exige que prueben sus vínculos con un Estado, a pesar de haber vivido en ellos como ciudadanos durante generaciones. Por ejemplo, en Assam, India, 1,9 millones de personas han sido despojadas efectivamente de su nacionalidad como resultado de la exclusión del Registro Nacional de Ciudadanos. Las personas dominicanas de origen haitiano en la República Dominicana continúan sufriendo como resultado de la privación arbitraria de su nacionalidad.

4. Despojo de la nacionalidad: un creciente número de países ha ampliado la autoridad de sus gobiernos para privar a sus propios ciudadanos de su nacionalidad, (supuestamente) en respuesta a las amenazas a su seguridad nacional. También hay una tendencia creciente a la instrumentalización de la privación de la nacionalidad para atacar a opositores políticos y personas defensoras de los derechos humanos en contravención al derecho internacional.

5. El derecho de la niñez a una nacionalidad y el registro del nacimiento: la Convención sobre los Derechos del Niño protege el derecho de cada niño a adquirir una nacionalidad y a registrarse inmediatamente después del nacimiento. El derecho internacional prevé la adquisición de la ciudadanía para los niños/as nacidos apátridas en el territorio del Estado donde nacieron. Si este principio fundamental fuera respetado por todos los Estados, ningún niño/a nacería apátrida.

6. La detención de apátridas: muchas personas apátridas están sujetas a detención arbitraria, prolongada e incluso indefinida por motivos de expulsión, mientras que ningún país esté dispuesto a aceptarlas.

7. Datos y estadísticas sobre la apatridia: los datos y la información estadística sobre la apatridia siguen siendo escasos, ya que menos de la mitad de los Estados proporcionan datos a la ONU, y los refugiados apátridas, desplazados internos y palestinos apátridas son excluidos de las estadísticas de la ONU sobre la apatridia.

Hay acciones conocidas, a menudo simples, que se pueden tomar hoy para erradicar la apatridia. En última instancia, los Estados tienen la obligación y la responsabilidad de eliminar de una vez por todas esta tragedia que ha sido provocada por el hombre.

Hacemos un llamado a los Estados a:

1. Asegurar que la protección del derecho a una nacionalidad y la atención al problema de la apatridia se incorpore e integre de manera integral en las políticas de derechos humanos y trabajen para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Pacto Mundial sobre Refugiados y el Pacto Mundial sobre Migración.

2. Tomen medidas inmediatas para terminar con la discriminación de género en las leyes y prácticas de nacionalidad.

3. Enfrenten la discriminación, el racismo y la xenofobia con el objetivo de abordar de manera efectiva la apatridia y las causas profundas del genocidio.

4. Abstenerse de someter a sus nacionales o residentes a procedimientos arbitrarios y discriminatorios que requieran que demuestren su estatus.

5. Reevaluar las leyes, políticas y prácticas que prevén la privación de la nacionalidad como medida de seguridad nacional, para garantizar el cumplimiento del derecho a la nacionalidad y a la no discriminación y el deber de evitar la apatridia.

6. Proteger el derecho de cada niño/a a adquirir una nacionalidad y lograr el registro de nacimiento universal e inmediato de la niñez, incluidos los hijos/as de refugiados, extranjeros, apátridas, minorías y niños/as nacidos fuera del matrimonio legal; y garantizar el derecho independiente de cada padre de obtener certificados de nacimiento para sus hijos, independientemente de su sexo y estado civil.

7. Implementar procedimientos de identificación, selección y determinación para garantizar que las personas apátridas no sean detenidas y garantizar que los procedimientos de determinación de la apatridia estén vinculados a opciones permanentes para resolver el estado de un individuo, en línea con la Convención de Apatridia de 1954.

8. Participar en una recopilación de datos exhaustiva y desglosada sobre la apatridia.

Subrayamos y esperamos que la apatridia pueda erradicarse mediante el compromiso de los Estados de defender el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, así como a través de la implementación del Plan de Acción Global del ACNUR para poner fin a la apatridia. Desde la sociedad civil esperamos apoyar a los Estados en este esfuerzo crítico para garantizar este derecho humano fundamental: el derecho a la nacionalidad, a la inclusión, y a pertenecer.

Firman:

World Council of Churches

Statelessness Network Asia Pacific

European Network on Statelessness

Institute on Statelessness and Inclusion

Global Campaign for Equal Nationality Rights

Southern African Nationakity Network

American Network on Nationality and Statelessness