Denuncian ante la CIDH la ineficacia del mecanismo hondureño de protección para personas defensoras de derechos humanos
Organizaciones hondureñas e internacionales evidenciaron el recrudecimiento de los ataques a defensoras/es de derechos humanos en Honduras, a pesar de la existencia de un marco jurídico que crea un mecanismo de protección.
Publicación: 01.Diciembre.2016

Ciudad de Panamá, 1 de diciembre del 2016.- El Centro de Derechos de Mujeres, el Centro de Estudios de la Mujer, COFADEH y C-libre —organizaciones integrantes de la Coalición Contra la Impunidad en Honduras—, junto con las organizaciones internacionales CEJIL y AI, denunciaron esta mañana ante el Estado hondureño y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la alarmante situación de riesgo de los/as defensores/as de derechos humanos, pese al sistema de protección con el que cuenta el país. 

Dicho mecanismo adolece de serias fallas que no permiten que su labor sea efectiva, denunciaron las organizaciones peticionarias, sieno la falta de investigación y la mera aplicación de seguridad policial —en el mejor de los casos, son medidas limitadas y reactivas, no preventivas— como medida de protección uno de los mayores problemas en el funcionamiento del mecanismo, impidiendo que los defensores y defensoras puedan tener una vida normal, y que puedan ejercer su labor.

De la misma manera, el mecanismo de protección en Honduras tiene un órgano deliberativo que no permite el balance entre sus integrantes. De sus 14 miembros, sólo dos corresponden a organizaciones de derechos humanos. Esto conlleva una falta de participación de la sociedad civil que el comisionado James Cavallaro ha subrayado como algo a superar. Por su parte, el Relator Especial de Libertad de Expresión, Edison Lanza, que en su informe sobre Honduras ya  destacó la falta de transparencia que hay en Honduras, subrayó la opacidad con que este mecanismo trabaja, uno de los obstáculos denunciados por las organizaciones durante la audiencia de hoy. 

Honduras es uno de los países más violentos del mundo. Actualmente una persona es asesinada cada hora y 42 minutos y, adicionalmente, el país tiene una de las tasas más altas de femicidios en el mundo. En mayo 2016, la Vía Campesina denunció la criminalización de aproximadamente 5.000 campesinos/as. Durante el 2015, 10 trabajadores de medios y comunicadores fueron asesinados en el país. Por su parte, el presidente del Colegio de Abogados, reveló que 9 profesionales del derecho habían muerto de manera violenta durante los primeros ocho meses del 2016.

En este contexto se inserta la labor de las defensoras y los defensores de derechos humanos. Durante el 2016 siguen sufriendo amenazas, vigilancia, hostigamiento, criminalización y atentados contra la integridad. Estas agresiones tienen un particular impacto en quienes defienden los bienes comunes y el territorio, mujeres, estudiantes, comunicadores, integrantes de colectivos LGBTI y profesionales del derecho.

Quienes defienden los derechos humanos en Honduras lo hacen, además, en un contexto de  estigmatización y descalificación, incluso desde las más altas autoridades del Estado. Por ejemplo, en julio de 2016 el presidente de la República declaró que congresistas y senadores de Estados Unidos reciben información falsa de las ONG Hondureñas y agregó que “Contra esos hondureños también tenemos que estar defendiéndonos”.

Un mecanismo de defensa para las personas que defienden los derechos humanos es de vital importancia en un país donde ya 9 han sido asesinadas este año, incluyendo a la lideresa lenca Berta Cáceres.