#COVID-19: Una perspectiva de derechos humanos sobre la pandemia en las Américas
Alentamos a la compasión, valentía y resiliencia que nos une como seres humanos.
Publicación: 17.Marzo.2020

Washington, D.C. 17 de marzo, 2020.- En las últimas semanas, hemos visto cómo los países del mundo han activado medidas sanitarias de alto impacto para prevenir el avance del coronavirus o COVID-19, reconocido cómo pandemia por la Organización Mundial de la Salud.

Desde el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) reconocemos la importancia de adoptar medidas de política pública a nivel local, nacional e internacional para garantizar la salud de las personas frente a los riesgos que presenta el COVID-19. Hasta la fecha, el COVID-19  ha infectado a 167,000 personas a nivel global, cobrando un saldo de 6,500 muertes. En América Latina se han reportado hasta el 15 de marzo, 17 países con casos de coronavirus y las cifras de casos siguen en ascenso.  

Frente a una situación de crisis e incertidumbre, los derechos humanos deben servirnos como guía para activar respuestas inclusivas y eficaces. El abordaje de derechos permite abonar a estrategias de mediano y largo plazo para fortalecer las estructuras estatales que prevengan o mitiguen futuras situaciones de salud semejantes. En este sentido, queda claro que para luchar contra una pandemia y garantizar el derecho a la salud de todas las personas afectadas de manera directa o indirecta, es necesario desarrollar sistemas de salud universales y accesibles. Queda claro también que cada persona, cada sociedad, cada empresa, cada organización de la sociedad civil, debe actuar con la conciencia de que la respuesta a las emergencias de salud dependen también de nuestras acciones y nos imponen ciertas obligaciones frente a las otras personas para poder efectivamente salvaguardar los derechos de todos y todas.

Una medida para la prevención y el abordaje de la pandemia es el acceso a información oficial, oportuna y clara. Es esencial garantizar la producción y circulación activa de información sobre la situación y sobre las medidas de respuesta. Así, es clave que desde las autoridades estatales se emita información sobre los estándares de cuidado más actualizados y exactos, dispuestos por las instituciones nacionales y mundiales de salud, así como la adopción de medidas para contrarrestar la falta de información y las campañas de desinformación.  Quienes gobiernan y quienes ejercen roles de liderazgo dentro de sus comunidades deben dar el ejemplo tanto en sus propuestas como con sus acciones para contrarrestar el coronavirus. 

Asimismo, alentamos a los Estados a considerar que algunas respuestas pueden tener un impacto diferencial sobre las personas en mayor situación de vulnerabilidad, así como en aquellas que habitan en regiones con cobertura sanitaria precaria o inexistente. Entre ellas las personas sin hogar, quienes trabajan fuera del sector formal, los/as niñas que dependen de las escuelas para su alimentación, las personas migrantes, mujeres en situaciones de riesgo, y otras. En este sentido, es responsabilidad de las autoridades a nivel local y nacional evaluar cada una de las medidas adoptando aquellas que mitiguen los impactos diferenciados sobre las personas en dichas circunstancias. En ese mismo espíritu, alentamos la coordinación solidaria entre distintos grupos y sectores, para hacer frente a las repercusiones que la pandemia trae consigo, a modo de resguardar el impacto en los sectores más vulnerables. Los Estados y la sociedad en general a su vez deberán de rechazar discursos y actuaciones que alienten la xenofobia y la discriminación en contra de cualquier grupo. 

Finalmente, en varias localidades y Estados se han adoptado medidas de restricción de derechos. América Latina tiene una larga historia de lidiar con estados de excepción o emergencia. Es urgente recordar que estas medidas están regidas por una serie de criterios de proporcionalidad, necesidad, temporalidad, evaluación periódica y garantía de derechos. 

Desde CEJIL, nos mantenemos firmes (y bajo cuarentena voluntaria) en promover la salud y el bienestar de quienes habitamos esta región, alentando a que las medidas diseñadas se cumplan, y asimismo respeten y promuevan los derechos humanos. Afirmamos nuestra solidaridad y apoyo a todos y todas, mientras transitamos por estos momentos, alentando a la compasión,valentía y resiliencia que nos une como seres humanos.